¿Portátiles conectados a WiFi pueden reducir la fertilidad masculina?

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Un reciente estudio de científicos argentinos ha demostrado que utilizar los portátiles conectados via WiFi cerca de las zonas genitales masculinas puede reducir la fertilidad masculina.

Portátiles, tablets y smartphones han cambiado nuestras costumbres. El reducido tamaño de estos instrumentos nos permite acceder a Internet prácticamente en cualquier sitio.

En vez de estar sentados en el escritorio, podemos consultar nuestras páginas web favoritas tumbados en el sofa o en la cama con el portatil en el regazo, a lo mejor con una aromatica taza de café al lado.

Por lo que parece los hombres tendremos que deshacernos de esta costumbre si no queremos perjudicar nuestra fertilidad.

Científicos argentinos han demostrado que, exponiendo muestras de espermatozoides a cuatro horas de ondas WiFi un 25% redujo su movilidad, y en un 9% se detectaron alteraciones del ADN.

El equipo de Conrado Avendano of Nascentis Medicina Reproductiva in Cordoba llegó a la siguiente conclusión: “Nuestros datos sugieren que el uso de un ordenador portátil conectado de forma inalámbrica a Internet y ubicado cerca de los órganos reproductivos masculinos puede disminuir la calidad del esperma humano“.

Las ondas WiFi no representan la única amenaza para la virilidad de los hombres: también el calor que desprende el portátil puede causar daños a nuestros espermatozoides. Después de 10-15 minutos de utilizar el portátil en nuestro regazo ya se ha alcanzado una temperatura suficiente para poner en riesgo la vitalidad de los espermatozoides. Tampoco ayudaría interponer una almohada entre el laptop y nuestras piernas.

¿Cómo utilizar nuestro portátil de manera saludable?

Según Silvio Garattini, director del Instituto de Investigación Farmacológica “Mario Negri” de Milán: “El estudio se realizó en condiciones in vitro y por lo tanto no es comparable a lo que puede pasar en vivo. Los espermatozoides durante el experimento estuvieron cuatro horas fuera del cuerpo donde no beneficiaron de la protección proporcionada por otras células, tejidos y fluidos corporales en los cuales se almacenan antes de la eyaculación. De la misma opinión Allan Pacey, de la Universidad de Sheffield, que llama a la prudencia, teniendo en cuenta también que “son necesarios estudios epidemiológicos mucho más amplios para llegar a esta conclusión y, hasta donde yo sé, nadie los ha hecho todavía“.

De todas formas el sentido común siempre es nuestra mejor defensa: en vez de utilizar el laptop por cuatro horas seguidas hacer pequeños descansos para refrescar…¡el cerebro!

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