El mal uso de Facebook puede costarte el finiquito

El éxito de Facebook.

Una pantalla, un teclado y el muro de Facebook: esto es todo lo que necesitamos para expresar nuestras emociones. Una forma de exorcizar nuestros miedos y preocupaciones es hablar de ello con nuestros amigos más cercanos o escribir nuestros pensamientos en un diario.  A través  de este proceso  sacamos a flote nuestras emociones, elaboramos y racionalizamos nuestros miedos, reduciendo nuestro nivel de ansiedad. Las Redes Sociales han fusionado estas dos valiosas experiencias: ahora escribimos nuestro estado de animo en el muro de Facebook y compartimos  nuestras emociones con nuestros amigos virtuales.

El caso de Katie Furlong y de como perdió su finiquito.

Pero a veces nuestra exigencia de comunicar es tan fuerte que no pensamos en el potencial de la herramienta que utilizamos  y en los efectos secundarios que se pueden generar. A veces puede pasar que nuestro pequeño error de evaluación puede costarnos…¡el finiquito!

Katie Furlong, empleada de la Royal Bank of Scotland, anunció en Facebook que dentro de poco sería despedida y por consecuencia recibiría un finiquito de 6000 pounds. Parece que Royal Bank of Scotland no aceptó con mucha deportividad la comunicación publicada en el muro de la empleada  y la despidió sin derecho al finiquito: de hecho Katie, publicando los datos de su finiquito en Facebook, infringió las reglas de informaciones reservadas impuestas por la entidad bancaria.

Una vez más el mal uso de Facebook puede costar caro. Todas las veces que utilizamos Facebook no tenemos que olvidar que, a pesar de nuestra configuración de privacidad, estamos compartiendo informaciones con  un público de más de 5 millones de usuarios.

Francesco Garofano/DISSENART

Fuentes: Corrieredellasera.it

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